Leer correctamente la pureza por HPLC y el CoA en péptidos
Dr. Sieglinde Klaus
Equipo de redacción científica · Bergdorf Bioscience


Dr. Sieglinde Klaus
Equipo de redacción científica · Bergdorf Bioscience

La pureza por HPLC indica qué porcentaje del área de un cromatograma corresponde al péptido objetivo, mientras que el Certificado de Análisis (CoA) documenta ese valor junto con la identidad confirmada por espectrometría de masas, el lote y los métodos de ensayo empleados. Un valor de >=99% significa que, en la señal del detector UV, solo una fracción muy pequeña del área corresponde a componentes secundarios. Esta guía explica cómo se obtienen ambos datos y cómo puede verificarlos.
La cromatografía líquida de alta resolución (HPLC) separa una mezcla peptídica disuelta según sus propiedades fisicoquímicas y deja ver así de cuántos componentes se compone una muestra. En el análisis de péptidos predomina la HPLC en fase inversa (RP-HPLC) sobre columnas C18, C8 o C4, porque separa las moléculas en función de su hidrofobicidad y ofrece al mismo tiempo una alta capacidad de resolución. Según la revisión de métodos de Mant et al., 2007, la HPLC se considera desde hace más de 25 años el procedimiento más versátil para el aislamiento y la determinación de la pureza de péptidos sintéticos.
En concreto, una fase móvil, normalmente un gradiente de agua y acetonitrilo con un 0,05 a 0,1% de ácido trifluoroacético (TFA), circula a través de la columna. Cada componente abandona la columna en un momento característico, el tiempo de retención, y genera un pico en el detector UV (típicamente a 214 o 220 nm, donde absorbe el enlace peptídico). Por tanto, la HPLC no mide la identidad de una sustancia, sino su comportamiento de separación y su proporción relativa en cantidad. Para afirmar algo sobre la identidad se necesita un segundo método: la espectrometría de masas.
El valor porcentual de la pureza por HPLC describe la proporción del área del pico principal respecto al área total de todos los picos detectados. Con un 99%, el 99% del área integrada de la señal UV corresponde al péptido objetivo y solo un 1% al conjunto de todos los componentes secundarios. Es importante tener en cuenta que se trata de un dato relativo de área, no de un dato de peso: los disolventes residuales, las sales o el agua, que apenas absorben a 214 nm, no entran en este valor. Por eso, los fabricantes serios complementan la pureza por HPLC con otros parámetros como el contenido neto de péptido.
Los componentes secundarios proceden por lo general de la síntesis en fase sólida. Según Boysen y Hearn, 2006, durante la síntesis paso a paso surgen sobre todo secuencias de deleción (una aminoácido faltante), secuencias truncadas, así como productos de una desprotección incompleta o de racemización. Precisamente estas impurezas químicamente muy similares son difíciles de separar y determinan hasta qué punto puede alcanzarse una pureza elevada. Un salto del 95% al 99% significa, por tanto, que esos compuestos emparentados se han eliminado en gran medida. Encontrará más información sobre la propia clase de sustancias en la guía ¿Qué son los péptidos?.

Un CoA es el protocolo de ensayo de un lote concreto y reúne en un solo documento los resultados de todos los análisis realizados. Por lo general indica el nombre del producto, la fórmula molecular y el peso molecular teórico, el número de lote, la fecha de fabricación o de ensayo, así como los métodos aplicados. El núcleo lo forman dos bloques: la confirmación de la identidad por espectrometría de masas y la determinación de la pureza por HPLC. Con frecuencia se añaden también el resultado del examen del aspecto (liofilizado blanco) y el contenido de agua.
Lo decisivo es que un CoA fiable muestre los datos originales y no se limite a afirmar una cifra. Para ello deben figurar el cromatograma de HPLC representado con el tiempo de retención y las áreas de integración, así como el espectro de masas con el valor m/z medido. Así una persona experta puede contrastar las afirmaciones en lugar de limitarse a creerlas. Los datos de los métodos deben ser precisos, por ejemplo el tipo de columna, el gradiente, la longitud de onda de detección y el procedimiento de ionización utilizado. En BergdorfBio, el CoA referido al lote sirve de prueba de la garantía de pureza por HPLC de >=99% y de CoA mencionada en la página de inicio. Productos como BPC-157 o Retatrutida se entregan, cada uno, con un documento de este tipo correspondiente al lote.
Mientras que la HPLC solo muestra el comportamiento de separación, la espectrometría de masas responde a la pregunta de si la molécula presente es la correcta. En el análisis de péptidos predomina la ionización por electrospray (ESI), un procedimiento de ionización suave que transfiere las moléculas a la fase gaseosa sin fragmentarlas. Según Banerjee y Mazumdar, 2012, la ESI genera iones con múltiples cargas, con lo que el rango medible de m/z se amplía notablemente y permite determinar con precisión incluso péptidos grandes.
En el CoA, el peso molecular medido se contrasta con el valor teórico calculado a partir de la fórmula molecular. Si ambos coinciden dentro de unas pocas unidades de masa, la identidad del péptido queda confirmada. Una desviación de, por ejemplo, 18 unidades de masa podría indicar una pérdida de agua, y una diferencia mayor una secuencia errónea o contaminada. El acoplamiento de ambos métodos, es decir, la LC-MS, resulta especialmente revelador: Toll et al., 2005 demostraron que más de 50 péptidos de una digestión tríptica podían separarse en 15 a 20 minutos e identificarse simultáneamente por ESI-MS. Así, identidad y pureza se registran en una sola corrida.

El cromatograma es la afirmación gráfica central de todo CoA: en el eje x figura el tiempo en minutos y en el eje y la respuesta del detector, normalmente en miliunidades de absorbancia (mAU). El péptido objetivo aparece como un pico principal alto y estrecho en su tiempo de retención característico, por ejemplo entre 8 y 12 minutos según el método. Una muestra elaborada con cuidado muestra un pico único, agudo y simétrico, con una clara separación de la línea base respecto a posibles picos secundarios.
Al leerlo, fíjese en tres aspectos. Primero, la forma del pico: un pico muy asimétrico (con cola o tailing) o una base ensanchada pueden indicar impurezas coeluyentes o problemas con la columna. Segundo, los pequeños picos secundarios: representan subproductos de la síntesis; la suma de sus áreas equivale al porcentaje que falta para llegar a la marca del 100%. Tercero, la línea base: debe transcurrir plana y estable, sin deriva. La integración, es decir, la determinación matemática del área bajo cada pico, proporciona finalmente las cifras porcentuales. Una fase móvil que contiene TFA mejora además la nitidez de los picos, ya que el TFA, como reactivo de par iónico, enmascara las cadenas laterales básicas del péptido y genera así un comportamiento de elución más homogéneo (Mant et al., 2007).
Un único valor porcentual sin contexto vale poco, porque depende del método. La misma muestra puede arrojar valores ligeramente distintos en dos columnas diferentes o a dos longitudes de onda de detección, ya que la separación y la absorción UV de los componentes secundarios varían. Una pureza del 99%, medida a una sola longitud de onda, solo convence cuando el método está documentado por completo y se adjunta el cromatograma correspondiente. Una cifra desnuda sin espectro no se puede verificar.
A esto se suma que la pureza por HPLC no detecta los componentes inactivos en el UV. Las sales del proceso de síntesis y de purificación, como los contraiones acetato o trifluoroacetato, así como el agua residual, aportan masa sin aparecer en el cromatograma. Por eso, el contenido neto de péptido, determinado a menudo mediante análisis de aminoácidos o determinación de nitrógeno, es un complemento útil: indica cuánto péptido puro contiene realmente cada miligramo de polvo. La identidad (MS), la pureza relativa (HPLC) y el contenido absoluto son tres preguntas distintas que un buen CoA responde por separado.
Cada serie de síntesis es un proceso químico propio con sus propias variaciones, por lo que un CoA siempre debe estar asignado a un lote concreto. Una ficha de datos genérica, pensada para aplicarse a todas las unidades de un producto jamás fabricadas, no es una prueba de ensayo, sino una afirmación publicitaria. Solo el número de lote indicado en el documento vincula los valores medidos con el material físico que tiene delante en el vial. El tiempo de retención, el espectro de masas y la pureza son válidos exactamente para esa unidad de producción.
Esto es relevante también porque el perfil de impurezas puede diferir de un lote a otro. Un lote alcanza quizá un 99,2% y otro un 98,6%, con un patrón de picos secundarios ligeramente distinto. Solo un CoA ligado al lote refleja esta realidad. En la práctica, debería cotejar el número de lote de la etiqueta con el del CoA, comprobar la fecha de ensayo y asegurarse de que el cromatograma realmente se adjunta. Si falta la referencia al lote o la ficha de datos original, el dato de pureza no resulta verificable, por muy alta que sea la cifra.
Los pequeños picos junto al pico principal no son fruto del azar, sino que tienen causas químicas definidas. De la síntesis en fase sólida proceden sobre todo los péptidos de deleción, en los que durante el ensamblaje se omitió un aminoácido, así como las secuencias truncadas por una interrupción prematura de la cadena. Junto a ellos aparecen productos de desprotección incompleta, en los que quedan grupos protectores en la molécula, así como productos de racemización con una estereoquímica alterada. Estos compuestos emparentados suelen diferenciarse muy poco del péptido objetivo y eluyen, en consecuencia, cerca del pico principal.
Tras el almacenamiento pueden añadirse otros productos de degradación. Según la revisión de Lai y Topp, 1999, la desamidación, la escisión del enlace peptídico, la oxidación, la reacción de Maillard, la beta-eliminación y la agregación se cuentan entre las reacciones químicas más importantes en estado sólido. En el cromatograma, tales procesos se manifiestan como picos secundarios nuevos o crecientes. Por eso, un CoA elaborado directamente tras la síntesis documenta el estado inicial; el perfil real en el laboratorio de investigación depende además de la manipulación y el almacenamiento.
La pureza documentada en el CoA es válida para el momento de la medición, normalmente justo después de la síntesis y la purificación. Por eso, los péptidos de investigación se entregan casi siempre como liofilizado, es decir, como polvo liofilizado, ya que la retirada de agua ralentiza considerablemente las vías de degradación hidrolíticas y oxidativas. Según Lai y Topp, 1999, la estabilidad química en estado sólido viene determinada en buena medida por la temperatura, la humedad residual y el estado de agregación; incluso una humedad residual baja puede acelerar la agregación.
En la práctica, esto significa: el dato de 99% más impecable sirve de poco si el material se almacena después de forma inadecuada. Una conservación fresca, seca y protegida de la luz del liofilizado cerrado preserva durante más tiempo el perfil documentado en el CoA. Cuando un péptido se reconstituye, es decir, se pone en solución, las reacciones de degradación dependientes del agua empiezan a transcurrir con mayor rapidez, y el cromatograma original pierde su validez. Quien quiera interpretar correctamente los datos de pureza debe, por tanto, distinguir entre el momento de la medición y el del uso: el CoA describe el estado en el momento de la entrega, no el estado permanente a lo largo de toda la vida útil.
Una verificación sistemática dura solo unos minutos y hace tangibles los valores abstractos. Recorra el documento en este orden:
Si falta alguno de estos puntos, el CoA está incompleto. Es especialmente crítica la ausencia de los gráficos originales: sin cromatograma ni espectro, la cifra de pureza sigue siendo una mera afirmación. En cambio, un documento completo, ligado al lote y con todos los datos brutos, es la señal de calidad más fuerte que puede aportar un péptido de investigación. Le permite contrastar usted mismo las afirmaciones en lugar de fiarse de una cifra aislada.
La pureza por HPLC es un dato relativo de área e indica qué proporción de los componentes activos en el UV corresponde al péptido objetivo. El contenido de péptido, en cambio, indica cuánto péptido puro contiene cada miligramo de polvo total, y tiene en cuenta también los componentes inactivos en el UV, como las sales y el agua residual. Ambos valores se complementan y deben considerarse por separado.
No de forma automática, ya que la cifra depende del método. Un cromatograma documentado al 98% puede ser más revelador que un dato desnudo del 99% sin datos originales. Lo decisivo es que la pureza esté respaldada por un cromatograma verificable y referido al lote, y que el método de medición se haya indicado con claridad.
La HPLC solo separa según las propiedades fisicoquímicas y muestra el comportamiento de separación, no la composición molecular. Dos moléculas distintas podrían, en teoría, eluir de forma similar. Solo la espectrometría de masas mide el peso molecular y confirma, mediante el cotejo con el valor teórico, que el péptido presente es realmente el objetivo.
Un CoA documenta el estado en el momento del ensayo, normalmente justo después de la síntesis. Sigue siendo válido como prueba de procedencia, pero no describe el estado tras un almacenamiento prolongado o inadecuado. Fíjese en que se indique una fecha de ensayo y tenga en cuenta que la pureza real depende de las condiciones de almacenamiento.
Solo para fines de investigación. No apto para el consumo humano. Redacción científica: Dr. Sieglinde Klaus